Obras son amores

2009-08-03 12:27:33


La decisión de compra o venta de un inmueble está ligada a un lazo afectivo muy fuerte. En una especie de romance, el comprador puede llegar a tener un amor a primera vista o una relación donde el conocimiento más profundo permita consolidar ese "amor". Razones como la económica, donde cabe el estrato, la cuota de administración y las cuotas extraordinarias tienen un especial valor a la hora de decidir. Pero como en el caso de las relaciones románticas, cuando existe suficiente pasión esos temas pueden quedar de lado. Vender un inmueble comprende toda clase de sentimientos. Allí, más allá de los ladrillos, del cemento, de las puertas y ventanas, está guardada la memoria de la familia, los primeros pasos de los niños, los balcones bajo los que las quinceañeras recibieron sus serenatas. Cada rincón guarda un recuerdo, la casa es una especie de ser vivo, que crece con la familia y que poco a poco va reduciéndose y desapareciendo a la medida de que cada integrante la abandona. Como en un proceso de reproducción la casa se va transformando en edificio de apartamentos. Y ahí la relación cambia, varía. La historia da un vuelco. Las paredes y modernos acabados dejan de lado la tradición. Ya no hay espacio para el comedor medieval de ocho puestos, ni lugar para el espejo de cristal de Carrara, tampoco para la lámpara de Baccarat, ni para el tapete persa. Los gustos son otros. El minimalismo marca la parada, las líneas rectas y limpias, las cocinas abiertas. Los esquemas de belleza se transforman, pero los juegos románticos permanecen. Sigue existiendo ese encanto de descubrir los detalles que enamoran (la terraza, la linda vista, los tres parqueaderos y los de visitantes, los pisos en madera). Y, como en las relaciones de pareja, al final tendremos que poner en la balanza las virtudes frente a los defectos para conseguir que esa unión dure hasta que "la venta o el trasteo nos separe"



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